jueves, 8 de noviembre de 2007

ENFERMEDADES DE NOTIFICACIÓN OBLIGATORIA









Definición
El término «enfermedad de notificación obligatoria» debe aplicarse solamente a las enfermedades sujetas a medidas oficiales intensivas de prevención y lucha. Se incluyen todas las enfermedades de la Lista A de la OIE. Las enfermedades de notificación obligatoria requieren las siguientes medidas:
• Debe haber disposiciones para asegurarse de que todos los casos de enfermedad de notificación obligatoria lleguen a conocimiento de las autoridades veterinarias, y el gobierno debe encargarse de aplicar y controlar el cumplimiento de dichas disposiciones;
• Todo brote de una enfermedad de notificación obligatoria debe ir seguido de medidas oficiales de lucha especificadas en las normas y reglamentos pertinentes;
• Las facultades y disposiciones jurídicas mencionadas en la lista de enfermedades de notificación obligatoria deben ser plenamente aplicables a cada una de ellas;
• Debe existir la facultad jurídica de obligar a los propietarios a aplicar a su ganado, de forma sistemática, las medidas sanitarias prescritas, con los debidos incentivos y sanciones. En caso de sacrificio obligatorio, se han de pagar indemnizaciones adecuadas.
Las enfermedades sujetas a otros tipos de control reglamentario no deben designarse como de notificación obligatoria, sino como enfermedades comunicables o enfermedades controladas oficialmente.
Lista de enfermedades de notificación obligatoria
Las enfermedades de notificación obligatoria deberán estar especificadas en una ley o reglamento nacional. La lista de enfermedades de notificación obligatoria debería ser parte integrante de la legislación nacional de sanidad animal e incluir:
• Las enfermedades que el gobierno se haya comprometido internacionalmente a considerar de notificación obligatoria en el marco de convenciones y acuerdos multilaterales o bilaterales, por ejemplo las enfermedades de la Lista A de la OIE;
• Las otras enfermedades controladas oficialmente de la misma manera previstas en las normas y reglamentos nacionales, a condición de que el gobierno se comprometa a aplicar y controlar el cumplimiento de las medidas de lucha de forma eficaz y continua.
Notificación obligatoria
Deberá haber medidas de control para asegurar que el público comunique sin demora al servicio oficial de sanidad animal los casos en que se sospeche una enfermedad de notificación obligatoria. Toda persona que posea o trate con un animal vivo o muerto del que sospeche que esté afectado por una de dichas enfermedades debería estar obligada a dar aviso de ello a la autoridad responsable de la aplicación de la ley o al servicio de sanidad animal. En particular, deberán aplicarse medidas para asegurar que esta información obligatoria sea observada por los veterinarios, propietarios y cuidadores de ganado, carniceros, matarifes y otras personas que, por su profesión, oficio u ocupación normal, están directamente en contacto con animales vivos o muertos. A tal fin, las leyes y reglamentos pertinentes deben establecer que en caso de enfermedad grave o muerte de un animal, o alteración de una canal, deberá sospecharse que existe una enfermedad de declaración obligatoria, a menos que los síntomas puedan ser atribuidos a otra enfermedad que no sea de notificación.
Medidas
Tiene que haber normas y reglamentos relativos a la secuencia de medidas que deberán aplicarse sistemáticamente siempre que un oficial veterinario encuentre o sospeche que un animal vivo o muerto esté afectado por una de las enfermedades de notificación obligatoria.

Inspección veterinaria
Ámbito y propósito
La inspección veterinaria debería comprender la determinación de los hechos y la aplicación de medidas pertinentes dentro del país y en la frontera.
Se ha de evitar la introducción de enfermedades de notificación obligatoria del exterior y prevenir su propagación dentro del país. Todo caso de estas enfermedades se comunicará inmediatamente a las autoridades legales y veterinarias, y se tomarán sin demora las medidas sanitarias establecidas en las normas y reglamentos pertinentes. Se ha de asegurar la puesta en marcha de los programas de lucha y erradicación, y garantizar el cumplimiento de las normas oficiales de sanidad y calidad para los fines del comercio interno y exterior.
Estas medidas deberán regirse por normas y reglamentos elaborados teniendo en cuenta los propósitos técnicos y sanitarios que se persiguen y los medios de aplicación disponibles. Deberán aplicarse de forma regular y sistemática. En lo referente al comercio exterior, estas medidas no deberán aplicarse de forma que puedan dar lugar a una discriminación arbitraria entre países donde reinan las mismas condiciones, o entre el comercio internacional e interno.
Los veterinarios y el personal auxiliar deberán tener acceso a todos los lugares o locales donde pueda ser necesaria una inspección oficial y estar sujetos al secreto profesional. Los propietarios, directores y empleados de los lugares visitados deberán estar obligados a facilitar la inspección y prestar la asistencia que pueda pedírseles para este propósito. Los oficiales y el personal auxiliar deberán estar facultados para ordenar a los propietarios de ganado que reúnan sus animales para una inspección y para examinar cualquier lote dondequiera que éste se encuentre.




Informes nacionales
Estadísticas ganaderas
El servicio de sanidad animal debería poseer estadísticas oficiales fiables sobre las poblaciones ganaderas y avícolas en las diversas comunidades y distritos administrativos del país, así como del tamaño de rebaños y manadas, movimiento de animales, productividad y valor comercial de los animales, la come y otros productos relacionados. Tales datos deberían ser recogidos por el servicio mismo o proporcionados por las autoridades del gobierno responsables de los servicios de estadística. Con objeto de planificar y aplicar eficazmente las medidas oficiales, el servicio debería tener el derecho de influir sobre el tipo de datos que debe reunir la autoridad del gobierno responsable.
El servicio de sanidad animal debería tener suficiente información sobre población humana y animales sinantrópicos, además de los vectores de enfermedades y animales venenosos, para poder juzgar su importancia epidemiológica.
Informes internos
El sistema de información interno del servicio de sanidad animal deberá mantener informada a la dirección central sobre:
• El estado de las enfermedades de notificación obligatoria;
• Las conclusiones alcanzadas y las medidas tomadas por el servicio de campo de sanidad animal;
• Las conclusiones alcanzadas, medidas tomadas y progresos realizados con los programas especiales de lucha y erradicación y los planes generales de promoción de la sanidad animal;
• El cumplimiento de la inspección oficial de la carne, leche, pescado otros productos, resultados obtenidos y decisiones tomadas;
• La realización de la inspección veterinaria de importación y exportación, resultados obtenidos y decisiones tomadas;
• Los diagnósticos y demás realizaciones del servicio oficial de laboratorio;
• Las actividades de campo, tales como vacunación en masa e investigaciones sobre enfermedades;
• Las actividades en el campo de la inspección veterinaria de productos animales comestibles y no comestibles, así como de inspección oficial veterinaria de piensos, medicamentos y otras actividades afines.
Esta información permitirá a la dirección central:
• Hacer declaraciones oficiales precisas y fiables sobre la presencia, desarrollo o ausencia de enfermedades de notificación obligatoria, para fines comerciales;
• Declarar zonas restringidas, sus límites y las medidas que hay que aplicar en ellas;
• Decidir sobre las políticas y estrategias de control y, en particular, sobre la aplicación de una política en materia de sacrificios, junto con estimaciones de coste/beneficio y estudios de viabilidad;
• Complementar los resultados obtenidos por los planes de erradicación sistemática y ajustar la política del programa a las nuevas situaciones;
• Tomar nota, en sus fases más tempranas, de cualquier deterioro de la situación general de la sanidad animal y adoptar las medidas adecuadas para averiguar las causas y contrarrestar su desarrollo;
• Evaluar la eficacia de los servicios de campo y planes de lucha y hacer los reajustes que procedan;
• evaluar las repercusiones presupuestarias y desembolsar y supervisar la utilización de los fondos.




Comunicación de enfermedades de notificación obligatoria:
Los países deberán considerar de notificación obligatoria todas las enfermedades de la Lista A de la OIE, como mínimo.
Tanto los oficiales veterinarios con responsabilidad de informar, como los otros oficiales de sanidad animal, deberían estar obligados a comunicar, a través del oficial veterinario supervisor, a la dirección central, sin demora y en el día en que aparezca, cualquier caso o sospecha de caso de una enfermedad de notificación obligatoria, indicando:
• El número de lugares infectados al principio del período de información;
• El número de lugares declarados infectados durante el periodo del informe;
• El número de lugares infectados al final del período del informe;
• El número y lugar (coordenadas) de las municipalidades y distritos administrativos en los que se encuentran los lugares infectados;
• El número de animales en los lugares infectados que estén bajo medicación o tratamiento;
• El número de animales bajo medidas de control en las zonas restringidas y de observación;
• El número de muertes;
• El número de animales sacrificados;
• El número de vacunaciones efectuadas en relación con los brotes detectados y los tipos de vacuna utilizados.
La dirección central deberá estar informada de otras iniciativas en relación con las medidas sanitarias adoptadas, de la evolución de la mortalidad y morbilidad, el número de animales sacrificados, las indemnizaciones pagadas y costos, de los resultados de la investigación epidemiológica y del final del brote. La información recibida debería reunirse en informes, bajo la responsabilidad de la dirección central (veáse el título «Informes publicados»).
A la vez que esta información debería tenerse a disposición para fines de actuación y planificación internas, hay que reconocer que en los boletines destinados a publicación, la información deberá limitarse al número de lugares infectados declarados durante el período de notificación y al emplazamiento de las municipalidades o distritos en cuestión.
Si en un país aparece una enfermedad de notificación obligatoria por primera vez, o reaparece después de un período de ausencia, el servicio de sanidad animal deberá informar sin demora a los países colindantes y con los que mantiene relaciones comerciales, así a las organizaciones internacionales competentes y a los organismos regionales y subregionales de cooperación veterinaria gubernamental, si procede.
Informes periódicos (otras enfermedades que no sean de notificación obligatoria)
Los servicios de campo, servicios de cuarentena, laboratorios de diagnóstico, planes especiales de control y erradicación, centros de inseminación artificial y programas generales de sanidad animal deberán presentar informes periódicos a la dirección central, indicando las enfermedades diagnosticadas, el número de análisis, vacunaciones y tratamientos realizados, los resultados de los análisis y las decisiones tomadas durante la inspección. Los planes especiales de control y erradicación deberían registrar e informar sobre el número de rebaños y cabezas, el número de rebaños certificados exentos de enfermedad y el número de animales que comprenden. Cuando proceda, los centros de inseminación artificial, y los planes de control de la esterilidad, deberán registrar el número de inseminaciones, concepciones y partos, y los resultados del examen veterinario de las hembras después de concepciones fallidas o abortos.
Informes de inspección de las importaciones
Los resultados, las decisiones tomadas y las medidas que se hayan puesto en práctica respecto a las importaciones, inspección de animales y productos, deberán comunicarse a la dirección central sin demora y dentro del día de la inspección si está vigente alguna disposición restrictiva o prohibitiva. De otra forma, deberán reunirse y presentarse periódicamente los informes pertinentes.
Informes publicados
El servicio de sanidad animal deberá publicar:
• Boletines periódicos, con información sobre la presencia de enfermedades de notificación obligatoria;
• Informes anuales sobre el estado de las enfermedades oficialmente controladas, otras enfermedades diagnosticadas por los servicios de campo y laboratorio, el tipo y número de vacunaciones, así como otros resultados obtenidos y medidas adoptadas por el servicio de sanidad animal.
Los boletines e informes anuales deberán ser publicados por el gobierno o en nombre del gobierno por las organizaciones internacionales y, cuando fuese el caso por organizaciones gubernamentales regionales o subregionales, designadas para este propósito.

Informes internacionales
Grupos de enfermedades contagiosas
Las enfermedades animales están clasificadas por la FAO/OMS/OIE según su importancia y la rapidez de propagación:
Lista A. Enfermedades contagiosas de propagación grave y rápida más allá de las fronteras nacionales, que tienen serias consecuencias socioeconómicas o de salud pública y repercusiones sobre el comercio internacional de ganado y productos pecuarios.
Lista B. Enfermedades contagiosas que tienen repercusiones socioeconómicas o para la salud pública dentro de un país y que afectan el comercio internacional de ganado y productos pecuarios.
Lista C (FAO). Enfermedades contagiosas que tienen repercusiones económicas, sociales y/o para la salud pública a nivel local.
Comunicación a las organizaciones internacionales
Cualquier enfermedad de la Lista A, o la presencia de una enfermedad de la Lista B que sea de excepcional importancia epidemiológica para otros países deberá notificarse por télex, telegrama o fax a la OIE y otras organizaciones pertinentes, a los países vecinos y a países con los que se mantienen relaciones comerciales de animales o productos animales, dentro de las 24 horas siguientes a la confirmación de un caso o brote.
Para los países miembros de la OIE, el procedimiento de comunicación y los informes normales deberán seguir las normas de la Guía de dicha Organización. La OIE comunica esta información a los países miembros de la forma siguiente:
• Por télex, telegrama o fax a los países con riesgo inmediato y por correo a los demás países
• A través del Boletín mensual de la OIE que presenta datos sobre las enfermedades de las Listas A y B;
• A través de la publicación anual de la OIE, Sanidad animal mundial.
Los países que no sean miembros de la OIE deberán informar, como se ha indicado anteriormente, al Servicio de Sanidad Animal de la FAO, en Roma. La FAO enviará la información a la OIE, según el acuerdo oficial existente entre las dos organizaciones, y también a los países que corran riesgo.
Cada año la FAO, la OMS y la OIE envían a los Directores de los Servicios de Sanidad Animal un cuestionario colectivo para la preparación del Anuario de sanidad animal de la FAO/OMS/OIE, y del de Sanidad animal mundial de la OIE. Este cuestionario está dividido en dos partes: Parte I, para la información relativa a enfermedades de las Listas A y B; Parte II, para la información relativa a enfermedades de la Lista C, número de casos de zoonosis en la población humana y número del personal veterinario. Las enfermedades de las Listas A y B de la OIE aparecen en el Anexo 4.

Plan nacional de emergencia para enfermedades de animales:
La organización de una gran campaña de lucha contra una emergencia sanitaria es una operación logística compleja que requiere una muy rápida y eficaz movilización de recursos y la fusión de un gran número de profesionales y técnicos de muy diversas disciplinas y afiliaciones. Se necesita mucho trabajo de reflexión y planificación para elaborar un plan nacional de emergencia para enfermedades de animales; la experiencia del pasado ha demostrado que la mejor manera de realizarlo es por medio de grupos de acción. Habrá que procurar obtener el mayor grado posible de apoyo del gobierno para asegurar la continuidad y el mantenimiento de este enfoque por largos períodos de tiempo.
Cada país tiene distintas situaciones de sanidad animal, condiciones y grados de riesgo epidemiológico. Por tanto, el trabajo preliminar deberá identificar las enfermedades que en un país dado han de considerarse como seriamente perjudiciales para la población animal. Habrá que desarrollar una estructura organizativa para promulgar estatutos y proporcionar las directrices necesarias para cumplirlos objetivos, y deberán determinarse los recursos financieros disponibles localmente para respaldar este enfoque.
El plan deberá identificar, en primer lugar, los departamentos y dependencias del gobierno a los que se puede pedir asistencia en caso de que se produzca una emergencia de sanidad animal, y definir claramente las funciones que podrían desempeñar. El Ministerio de Agricultura (o su equivalente) debería ser siempre el órgano principal, y el oficial jefes veterinaria deberá tener la responsabilidad global de la ejecución de cualquier campaña de lucha contra una emergencia de sanidad animal. Cuando sea necesario, deberá pedirse el apoyo especializado de otras dependencias. Estas pueden incluir la oficina del gabinete (para una coordinación política de alto nivel); el Ministerio de Hacienda (para la coordinación financiera); el Ministerio de la Defensa (apoyo logístico, transporte, comunicaciones, apoyo a las operaciones de campo); el Ministerio del Interior (control de desplazamientos y cuarentena); el Ministerio de Sanidad (lucha contra las zoonosis); el Ministerio de Obras Públicas (provisión de equipo para enterrar los cadáveres de animales); el Ministerio de Comunicaciones; el Ministerio de Transporte; las autoridades de conservación de la flora y fauna silvestres; los servicios estatales de emergencia; las universidades, etc.
Preparación de un plan
Los siguientes elementos se consideran esenciales para la preparación de un plan nacional de emergencia de sanidad animal, y deberían recomendarse tanto al gobierno interesado como al oficial jefe de veterinaria.
• Establecimiento de un comité nacional para programas de emergencia de sanidad animal, compuesto por oficiales de alto nivel de ministerios tales como: Agricultura, Sanidad, Interior, Defensa, Educación, Comunicaciones, Justicia, Hacienda, Transporte, etc.
• Revisión de las leyes, reglamentos y políticas miras a proporcionar unas estructuras jurídicas que garanticen el funcionamiento efectivo del programa nacional para las emergencias de sanidad animal en todas las circunstancias.
• Establecimiento de un mecanismo responsable de crear el grupo nacional de acción para casos de emergencia de sanidad animal. Este grupo de acción deberá estar bajo la responsabilidad inmediata del oficial superior de veterinaria, quien nombrará a los miembros más competentes y adecuados. Una lista de estos miembros con sus direcciones completas y número de teléfono (del trabajo y privado), télex y fax, deberá encontrarse en un lugar fácilmente accesible.
• Asesoramiento al gobierno sobre la necesidad de proporcionar y apoyar un servicio de sanidad animal de campo y de laboratorio eficaz y, en caso de que no exista, trabajar para establecer este tipo de servicio, que deberá estar en condiciones de facilitar en cualquier momento el personal necesario para ejecutar las decisiones del grupo de acción para casos de emergencia de sanidad animal.
• Identificación de las fuentes nacionales e internacionales para disponer en poco tiempo de los fondos y procedimientos que permitirán una intervención inmediata del grupo de acción para casos de emergencia de sanidad animal. Si fuese posible administrativamente, el Ministerio de Agricultura deberá contar con mecanismos para financiar inmediatamente al menos las medidas críticas que han de tomarse sin demora; es esencial asegurar desde el principio la disponibilidad a jamada completa de un personal altamente competente para el grupo de acción, así como la posibilidad de pagar una indemnización razonable por las propiedades destruidas.
• Provisión de las direcciones y números de teléfono del puesto de trabajo y privados del oficial jefe de veterinaria, su asistente y los funcionarios públicos superiores pertinentes, así como de una lista del personal veterinario nacional de grado superior, con las direcciones de las oficinas y particulares, y los números de teléfono y contactos de emergencia.
• Mantenimiento de una lista de las fuentes de aprovisionamiento de los materiales requeridos para ejecutar un programa de emergencia, así como de una lista de los servicios afines, mataderos, plantas de elaboración de la carne, fábricas de productos lácteos, etc. (Dichas listas han de comprender direcciones, números de teléfono del trabajo y privados, télex y fax.)
• Desarrollo de una comunicación eficaz con granjeros, asociaciones de cría e industrias ganaderas, incluidos los sistemas de transporte y comercialización, para conseguir su apoyo y participación activa en el programa de emergencia.
• Establecimiento de acuerdos con los órganos respectivos y los servicios competentes del gobierno para asegurar una rápida movilización de todo el personal esencial, incluidas las fuerzas armadas y la policía, para el caso de una emergencia de sanidad animal.
• Mantenimiento de una lista (con las direcciones completas, teléfonos en horas de oficina y fuera de ellas, números de télex y fax) de los órganos e instituciones que tienen instalaciones o recursos especiales y del personal con cualificaciones especializadas, con vistas a obtener su apoyo para lograr los objetivos del programa de emergencia.
• Preparación, y revisión regular de una lista de las enfermedades animales que requieren una acción de emergencia en caso de que se introduzcan en el país. Preparación y actualización de publicaciones sobre la nosografía y las medidas de lucha especificas.
• Preparación y revisión periódica de los planes de acción para cada una de las enfermedades de emergencia, con el fin de poder tomar sin demora las medidas necesarias en el caso de una emergencia nacional.
• Preparación de los procedimientos que se adoptarán mientras se espera confirmación del laboratorio sobre la sospecha de un brote de enfermedad. Estos deberían incluir los pasos iniciales para evitar la posible propagación de la infección, por ejemplo la puesta en cuarentena de la granja o el ganado sospechoso, así como las medidas preliminares para la ejecución del plan nacional de emergencia para enfermedades de animales.
• Preparación de un manual que contenga una descripción precisa de los procedimientos de lucha contra las enfermedades de emergencia que habrán de aplicarse una vez confirmada la presencia de la enfermedad. Las diferentes enfermedades requieren distintas estrategias de lucha y erradicación, cada una de las cuales tiene sus problemas particulares. Un documento de estrategia debe describir de forma cabal los problemas de la lucha contra una determinada enfermedad, las diversas estrategias disponibles y los métodos seleccionados para situaciones particulares. Debe toda la información necesaria para entender la naturaleza de la enfermedad, su transmisión y los principios para combatirla y erradicarla. Debería también exponer las estrategias de lucha alternativa y los criterios para la selección de una estrategia particular.
• Preparación de los procedimientos de vigilancia de la enfermedad que deberán adoptarse para delimitar inicialmente la distribución geográfica de la enfermedad, controlar la eficacia de las campañas de lucha y demostrar al final que el país está nuevamente libre de la enfermedad.
• Elaboración de mecanismos para el acopio, transmisión y análisis de datos epidemiológicos.
• Preparación de códigos de práctica para las empresas de alto riesgo, por ejemplo las de producción de sustancias biológicas, mataderos, centros de inseminación artificial, fábricas de productos lácteos, mercados de ganado, etc.
• Acopio de datos clave sobre las poblaciones de ganado y la fauna silvestre.
• Mapas con los detalles necesarios, la distribución y propiedad del ganado y, cuando proceda, detalles sobre las rutas normales de desplazamiento del ganado, los abrevaderos y los corrales.
El patrón del plan nacional deberá utilizarse a nivel provincial y regional, con una buena coordinación vertical y horizontal. Todo el personal interesado debe entender claramente su papel en la situación de emergencia (veáse el Anexo 5).
Diagnostico de las enfermedades de emergencia
Servicios nacionales de diagnóstico
Dada la importancia de una rápida y precisa confirmación del laboratorio en caso de sospecha de una enfermedad de emergencia, es necesario establecer planes de lucha en función de los diagnósticos de laboratorio, teniendo presente la autosuficiencia de estos planteles. Se ha de recurrir además a los laboratorios internacionales.
Otro enfoque digno de consideración es la formación de especialistas o de equipos especializados en el diagnóstico de enfermedades de emergencia. Los especialistas deberían tener experiencia directa o capacitación en las principales enfermedades de emergencia y estar disponibles en todo momento para viajar al lugar donde se haya informado de una enfermedad y ayudar al personal local en sus investigaciones.
Laboratorios internacionales de referencia
Son centros de investigación especializados, que actúan a nivel mundial o regional, y tienen la función de prestar asistencia a los países miembros que lo soliciten, en las condiciones acordadas, para la identificación y tipificación de aislados de los posibles agentes etiológicos. Muchos de ellos prestan otra serie de servicios, incluidos el mantenimiento y distribución, sobre pedido, de reactivos y de referencia, el asesoramiento de consultores y la capacitación de personal profesional y técnico.
Los laboratorios nacionales deberían establecer canales de comunicación con los laboratorios de referencia mundiales o regionales para las distintas enfermedades de emergencia antes de que se sospeche la presencia de una de las enfermedades. Deberán obtener de los laboratorios de referencia la siguiente información:
• Si aceptarán únicamente organismos aislados para la identificación definitiva o también las muestras primarias para el diagnóstico (tejidos y sangre).
• Los tipos de muestras requeridos y si deberán añadirse conservantes.
• Los tipos de recipientes de muestras que deberán usarse y su etiquetado.
• El embalaje y los refrigerantes requeridos.
• El historial que deberá acompañar las muestras.
• A qué dirección deberán enviarse las muestras y qué otra información deberá figurar en las etiquetas.
• Si es necesario obtener un permiso de importación de cuarentena antes del envío para facilitar el despacho de aduana y si se requiere el uso de mensajeros para la bioseguridad.
• Los números de teléfono, télex y fax y la dirección telegráfica de los laboratorios de referencia.
Funciones de los laboratorios nacionales e Internacionales
El laboratorio de referencia debería proporcionar la confirmación del diagnóstico, tipificar el organismo para permitir la selección de una vacuna adecuada y prestar otras formas de asistencia. Sin embargo, una vez diagnosticada la enfermedad, no se puede pedir al laboratorio de referencia que lleve a cabo las numerosas pruebas de laboratorio requeridas para controlar su propagación y los progresos de las campañas de lucha, ni que pruebe al final que el país está nuevamente exento de la enfermedad. Esta es una responsabilidad nacional.




Vacunación en situación de emergencia
Suministro de vacunas
El rápido establecimiento de una campaña de vacunación a nivel nacional o regional es un componente eleve del control o erradicación de un brote de enfermedad. Normalmente, los países no disponen de suficientes suministros de la vacuna adecuada para afrontar la emergencia y deben importarlos. Deberían contar, por lo menos para las enfermedades más peligrosas, con información que les ayude a obtener las vacunas y a preparar un plan para la campaña de vacunación. Los datos requeridos son:
• Información científica sobre las vacunas y su uso;
• Nombres, direcciones y números de télex, teléfono y fax de las fábricas de vacunas;
• Información general sobre la disponibilidad, normas de control de calidad y rendimiento de las vacunas de las posibles fuentes de suministro;
• Datos epidemiológicos sobre las poblaciones ganaderas susceptibles de contraer la enfermedad en cada región, incluido su historial de vacunación.
Bancos internacionales de vacunas
El mantenimiento de una reserva de vacunas suele resultar excesivamente caro para un país en desarrollo, en especial tratándose de vacunas para las que existen múltiples tipos y subtipos de antígenos. Varios países con necesidades similares podrían aunar sus recursos y formar un banco internacional de vacunas.
Formación para situaciones de emergencia
Servicios de sanidad animal
El personal de los servicios de sanidad animal debería conocer sus respectivas funciones en el caso de una emergencia. Se necesita una formación especial para enfrentar las enfermedades de emergencia, y el manual preparado para el plan nacional de emergencia sanitaria debería constituir la base para esa formación.
El nivel y amplitud de la capacitación variarán en relación con las funciones asignadas a las distintas secciones de personal. El personal veterinario necesitará un conocimiento profundo sobre las enfermedades exóticas que constituyen la mayor amenaza: síntomas clínicos, epidemiología, procedimientos de diagnóstico y medidas de lucha en el campo y a nivel de laboratorio. El personal auxiliar deberá estar adiestrado en los procedimientos de vacunación para la toma de muestras de diagnóstico, la eliminación de animales, la higiene y desinfección. Deberá solicitarse la asistencia de organizaciones internacionales, laboratorios colaboradores y escuelas de veterinaria.




Escuelas de veterinaria:
El profesorado de las escuelas de veterinaria deberá tener conocimiento del plan nacional de emergencia y de la situación de las enfermedades de emergencia a nivel nacional e internacional. El tema debería estar incluido en el plan de estudio, tanto a nivel universitario como de posgrado. A tal efecto, deberán mantenerse contactos estrechos y regulares entre las escuelas de veterinaria y los servicios de sanidad animal.


Ejercicios de simulación:
Los ejercicios de simulación son una parte tan importante de la preparación para una emergencia sanitaria como la elaboración de un plan nacional. Además, pueden ayudar a corregir o actualizar el plan a la luz de la experiencia práctica.
Propósito
• Impartir capacitación a los grupos de acción y acostumbrarles a trabajar en equipo.
• Determinar la competencia del personal para trabajar en situaciones de emergencia y seleccionar a los dirigentes de los grupos de acción.
• Identificar los problemas que pueden surgir en la ejecución del plan nacional.
• Ensayar las comunicaciones entre los distintos grupos de acción.
Sanidad animal y repercusiones ecológicas
El objetivo de los servicios de sanidad animal es contribuir a mejorar los niveles de la producción ganadera. En los países en desarrollo la primera fase consiste muy a menudo en la lucha contra las principales enfermedades para permitir un incremento de la producción animal. En la consecución de estos objetivos, las actividades podrían provocar una degradación y contaminación del medio ambiente, debido al incremento de la población ganadera, una mala gestión y una sobreutilización de los recursos naturales disponibles y de los productos veterinarios.






Aprovechamiento de las tierras:



La intensificación de la producción ganadera como parle del proceso de desarrollo puede, si se lleva a cabo inadecuadamente, contribuir a la degradación de la tierra a causa del sobrepastoreo, la disminución de la fertilidad del suelo, la erosión y desertificación. Es lo que ocurre en las zonas marginales, no idóneas para la agricultura, donde los rumiantes están bajo un sistema de manejo muy extensivo. Las principales actividades de sanidad animal, tales como campañas de vacunación o programas de lucha contra parásitos (mosca tse tsé o garrapatas) tienen un impacto positivo en la productividad y el tamaño de las poblaciones animales, que lleva a incrementar la presión de la población animal y puede contribuir a la degradación de la tierra, a no ser que se lleve a cabo una planificación para su correcto aprovechamiento. Es esencial además tener en cuenta los aspectos geográficos, topográficos y agrícolas para reducir el riesgo de perjuicios ecológicos. El incremento de la productividad y la lucha contra las enfermedades animales requiere, por lo tanto, un enfoque multidisciplinario para asegurar la planificación y utilización correctas de la tierra.




Contaminación:
La intensificación de la producción ganadera da lugar a una mayor utilización de productos veterinarios, tales como plaguicidas, y a la producción de distintos tipos de residuos, como el estiércol de los establos. La contaminación del medio ambiente, especialmente de los suministros de agua, debida a residuos animales (estiércol sólido y líquido) es un problema creciente y debe tenerse en cuenta cuando se proyecten nuevos locales para animales, especialmente en los sistemas de producción industrial. Deben tomarse medidas para la utilización apropiada o la eliminación inocua de los residuos de matadero, que constituyen subproductos valiosos si se procesan adecuadamente. El material desechado o contaminado debe esterilizarse o transformarse antes de su procesamiento y entrega para otros usos. Una eliminación inadecuada de los residuos puede llevar a un incremento de las especies depredadoras (hienas, perros salvajes, en tierra, y tiburones, si se vierten en el mar).
Es preciso esterilizar los desechos de los alimentos que se ofrecen a los animales durante el transporte por mar o por aire, para evitar la propagación de enfermedades a través de productos contaminados.
Se están introduciendo métodos mejorados para la aplicación de insecticidas (objetivos y trampas para la lucha contra la mosca tse tsé) y acaricidas líquidos que pueden reducir la contaminación ambiental. El uso de plaguicidas puede limitarse utilizando razas o cruces resistentes a las especies parásitas; por ejemplo vacunos tripanotolerantes o razas resistentes a las garrapatas.




Cambios en la poblacion:



A menudo la reducción de la población de una especie en un área tiene consecuencias imprevistas para el entorno, por el impacto sobre otras especies. La aplicación de medidas de lucha contra enfermedades puede tener consecuencias impredecibles sobre el medio ambiente.
El uso desproporcionado de antibióticos y parasiticidas, tales como antihelmínticos y acaricidas, ha provocado el desarrollo de cepas de patógenos resistentes, complicando así la lucha contra las enfermedades.
El envenenamiento de los coyotes para combatir la rabia en México dio lugar a un aumento considerable de la liebre americana, que se convirtió en una plaga para la agricultura.
Los parques de caza en Africa pueden constituir una reserva para ciertos patógenos del ganado, como la fiebre aftosa y la tripanosomiasis.
Estos ejemplos destacan la necesidad de una planificación global de las intervenciones de sanidad animal, para tener plenamente en cuenta las posibles consecuencias ecológicas.




Utilización de productos veterinarios
Con el mayor uso de productos veterinarios para el tratamiento de enfermedades, lucha contra parásitos e incremento de los niveles de producción, es indispensable que quienes intervienen en su administración y manejo sean conscientes del peligro potencial que constituyen para el medio ambiente.
Los productos veterinarios generalmente se presentan con detalles explícitos sobre su uso, eliminación, posibles efectos secundarios y, en el caso de los plaguicidas, con su índice de toxicidad y recomendaciones para neutralizarlos en caso de accidente. Esta información deberá ser clara. La explicación incluida en el envase puede, sin embargo, variar de un país a otro, según las normas nacionales que estipulan el registro. Para asegurar una norma adecuada de envasado y de instrucciones sobre el uso, debería establecerse y mantenerse una relación estrecha entre los servicios de sanidad animal y las autoridades de registro. Los productos destinados para el uso y administración por personal no cualificado, tales como los propietarios de ganado, deberán venir con las instrucciones explicadas claramente. Las etiquetas propuestas por los fabricantes para nuevos productos deberán presentarse a las autoridades de registro para su aprobación previa.




Uso de plaguicidas
Deberá ejercerse un control estricto sobre la importación, registro y distribución de plaguicidas; los usuarios deberán estar instruidos adecuadamente en cuanto a su manejo y métodos de aplicación. Las Directrices para el uso de los plaguicidas de la FAO/OMS contienen recomendaciones al respecto.
Presencia de residuos tóxicos en productos animales
Los peligros potenciales para la salud provenientes de residuos de fármacos veterinarios en los alimentos de origen animal pueden dividirse en: toxicológicos, inmunopatológicos y microbiológicos. Este último aspecto es una consecuencia del uso en los piensos de sustancias antimicrobianas a niveles subterapéuticos.
En zootecnica se utilizan otros productos químicos, entre los que figuran aditivos - antioxidantes o agentes antifungicidas - para conservar la calidad del pienso, y colorantes, desinfectantes y plaguicidas. Estos también son causa de preocupación para la sanidad pública.
El control de los residuos de plaguicidas, fármacos y hormonas en la carne, leche, huevos y otros productos animales no es todavía común en los países en desarrollo, pero es aconsejable reforzarlo.
Debería procederse a divulgar información, y a la organización de seminarios y actividades de formación sobre la presencia de residuos en productos animales.
SKANS13